ChatGPT para tu bar o restaurante, la carta con IA sin que se invente nada
Prompts para describir los platos sin inventar ingredientes y para traducir la carta, qué IA usar en hostelería y por qué los alérgenos nunca deben salir de un modelo de lenguaje.
Rehacer la carta de un bar o un restaurante es uno de esos trabajos que se van dejando. Hay que pensar cómo se llama cada plato, describirlo en una línea sin que suene a folleto, ordenar las secciones, traducirla para los turistas y tener al día los alérgenos. ChatGPT y las demás herramientas de IA ayudan bastante en casi todo eso. En una parte no ayudan nada, y conviene saber cuál antes de empezar.
Esta guía va por pasos. Lo que dice la norma, las descripciones de los platos, los alérgenos, la traducción y qué IA usar en hostelería. En cada paso está el prompt que usamos y lo que salió al probarlo con un bar de tapas inventado en Logroño.
Lo que la carta tiene que cumplir
La carta es lo que el cliente lee antes de pedir, y una parte de lo que pone es información obligatoria. La más importante son los alérgenos.
- El Reglamento europeo 1169/2011 fija en su anexo II catorce sustancias que hay que declarar. Son los cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos (por encima de 10 mg/kg o 10 mg/l), altramuces y moluscos. La AESAN las recoge en su programa de control de alérgenos.
- En España, para la comida que se sirve sin envasar, el Real Decreto 126/2015 pide que esa información esté por escrito junto al alimento (art. 6.2) o, como alternativa, que se pueda dar de palabra si está registrada por escrito o en formato electrónico en el local, accesible para el personal, los clientes y la inspección, y si hay un aviso visible que diga dónde consultarla o que se pregunte al personal (art. 6.5).
Es decir, puedes poner los alérgenos en la carta, o tener una ficha en el local y un cartel que lo diga. Lo que no vale es que la información esté solo en la cabeza del cocinero. Las comunidades autónomas se encargan de la inspección, así que si tienes dudas sobre cómo presentarla en tu caso, pregunta a sanidad de tu comunidad o a tu asociación de hostelería.
Las descripciones de los platos con ChatGPT
Aquí la IA ahorra tiempo de verdad, porque escribir veinte líneas cortas y distintas cansa. El riesgo es el de siempre. Si no la frenas, añade lo que suena bien, como “un toque de trufa”, “receta de la abuela” o “producto de proximidad”. En una carta eso no es solo relleno, es prometer algo que el plato no lleva.
Nuestro primer prompt fue muy estricto (“usa solo los ingredientes que te doy, una línea de 8 a 15 palabras”) y el modelo lo cumplió a su manera. Devolvió la lista de ingredientes tal cual, sin el nombre del plato, con frases como “Patata frita, salsa brava pimentón picante, harina, caldo, aceite, alioli huevo, ajo, aceite”. Ni se inventó nada ni servía para nada. La solución fue decirle que no hace falta nombrar todos los ingredientes y darle una línea de ejemplo.
Escribe la descripción de carta de estos platos de [TIPO DE BAR O RESTAURANTE]. Te paso cada plato con sus ingredientes reales, separados por barras, [PLATO, INGREDIENTES REALES / PLATO, INGREDIENTES REALES / Y ASÍ CON TODOS]. Cada descripción es una frase natural de 8 a 15 palabras que nombra los ingredientes principales. No hace falta nombrarlos todos (el aceite o la sal sobran). No añadas ingredientes, técnicas, procedencias ni adjetivos como “casero”, “exquisito” o “delicioso”. No indiques alérgenos ni digas que un plato es apto para celíacos o veganos. Como ejemplo del estilo, sin copiarlo, te dejo esta línea de mi carta actual, “[UNA LÍNEA DE TU CARTA ACTUAL QUE TE GUSTE]”. Español de España, tono [SOBRIO / CERCANO]. Pon cada plato en una línea, con el nombre, un punto y la descripción.
Con tres platos (champis con gamba, patatas bravas con alioli y una ensalada de tomate con ventresca) y la línea de las croquetas (de jamón, seis por ración, fritas al momento) como ejemplo de estilo, esto es lo que devolvió.
Patatas bravas. Patatas fritas con salsa brava de pimentón picante y alioli de huevo y ajo.
Ensalada de tomate. Tomates de temporada con ventresca de bonito, cebolleta y vinagreta de mostaza antigua.
No inventó nada, y eso es lo importante. Pero la primera línea sigue siendo una lista (con el aceite, que le dijimos que sobraba) y “alioli de huevo y ajo” explica algo que nadie necesita saber. Así quedó retocado en un minuto.
Patatas bravas. Con nuestra salsa brava picante y alioli.
Ensalada de tomate. Tomate de temporada, ventresca de bonito, cebolleta y vinagreta de mostaza antigua.
Ojo a “nuestra salsa brava”. Lo hemos añadido nosotros porque en este bar la hacen ellos. Si la compras hecha, no lo pongas. Ese tipo de detalle es justo lo que la IA no puede saber y lo que el cliente da por cierto.
Los alérgenos no se los pidas a la IA
Quisimos ver qué pasaba si le pedíamos al modelo los alérgenos de esos mismos tres platos. Lo hicimos dos veces y salió mal las dos, de formas distintas.
- Primera vez. Antes de analizar los platos, escribió su propia lista de “los 14 alérgenos obligatorios”. Incluía el cilantro, que no está, y se dejaba los altramuces, que sí están.
- Segunda vez. Acertó la gamba, la harina de trigo, el huevo, el bonito y la mostaza. No dijo nada de los sulfitos del vinagre de vino (muchos vinagres de Jerez llevan “contiene sulfitos” en la etiqueta, así que mira el tuyo). Tampoco advirtió de que el caldo de pollo, si es de bote, puede llevar apio u otros alérgenos según la marca. Y cerró hablando de “la vainilla de la vinagreta”, que no existía, y ofreciéndose a explicar “cómo hacer la pizza sin gluten”.
Donde sí puede ayudarte es a maquetar la tabla una vez que tú tienes los datos. Al principio falló incluso en eso. Con un prompt que decía “los 14 alérgenos de declaración obligatoria” sin nombrarlos, el modelo se quedó sin respuesta, y en su razonamiento interno se veía que no recordaba la lista (metía el tomate y las alubias). Dándole la lista, funcionó a la primera.
Con estos datos de alérgenos que he sacado yo de las fichas de mis proveedores, “[PLATO, ALÉRGENOS / PLATO, ALÉRGENOS / Y ASÍ CON TODOS]”, haz una tabla con los platos en filas y una columna para cada uno de estos 14 alérgenos, en este orden. Cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos. Pon una X donde corresponda. No añadas, quites ni deduzcas ningún alérgeno. Copia solo lo que yo te doy.
Aun así, compara la tabla con tus fichas, celda por celda, antes de imprimirla. Y cada vez que cambies un proveedor o una receta, cambia la tabla.
Si no tienes por dónde empezar, hemos preparado una plantilla gratuita de escandallo y alérgenos. Es una hoja de cálculo donde apuntas los ingredientes de cada plato con lo que te cuestan y marcas sus alérgenos a partir de tus fichas. La puedes descargar gratis en Gumroad.
Traducir la carta para turistas con IA
Traducir es una de las cosas que mejor hacen estos modelos, pero en una carta hay trampas, como los nombres que no se traducen, platos que no existen fuera de España e ingredientes con nombres distintos según el país.
Traduce al [IDIOMA] estas descripciones de la carta de un bar en España, “[DESCRIPCIONES]”. Mantén sin traducir los nombres propios de los platos ([NOMBRES QUE NO SE TRADUCEN]) y añade entre paréntesis una explicación breve si el plato no se entiende fuera de España. No añadas ingredientes. Al final, lista las palabras de las que no estés seguro.
Al inglés, con las tres descripciones de arriba, salió una traducción correcta en general, pero con tres fallos.
- En la explicación de la ensalada añadió “fresh herbs” (hierbas frescas), que no lleva.
- Tradujo “vinagreta de mostaza antigua y Jerez” como “mustard vinaigrette and sherry”, que da a entender que el plato lleva vino de Jerez, no vinagre.
- Llamó a la ventresca “bonito belly” en la descripción y “tuna belly” en la explicación. Las dos se entienden, pero mejor una sola.
Lo bueno es que la última instrucción funcionó. Avisó de que no estaba seguro de “ventresca” ni de “Jerez”, que eran justo dos de los puntos flojos. Pídela siempre. Y si el inglés no es lo tuyo, pide a un cliente habitual extranjero o a alguien de confianza que le eche un vistazo antes de imprimir.
Otras cosas en las que la IA sí ayuda en un restaurante
- Ordenar la carta. Pásale la lista de platos y pide tres propuestas de secciones y orden. Decides tú, la IA solo te da opciones.
- Revisar la ortografía. Pega la carta entera y pide que señale faltas y acentos, sin cambiar nada más. Es lo que más se ve impreso.
- Escribir el texto de la pizarra del día o el post del menú del día, con el mismo prompt de las descripciones. Para Instagram tienes más ideas en prompts de ChatGPT para Instagram.
- Contestar reseñas que hablan de la comida. Lo explicamos en cómo responder reseñas de Google con IA.
Qué IA usar en un bar o restaurante
Si buscas la mejor IA para hostelería, la respuesta corta es que para la carta no hay una mejor. Para lo que cuenta este artículo, que es describir platos, ordenar la carta, traducirla y repasar la ortografía, vale cualquiera de las conocidas en su versión gratuita, ChatGPT, Gemini, Claude o Copilot. Los prompts de arriba están escritos para que funcionen en todas. Lo que cambia el resultado no es la marca, es darle los datos reales del plato y decirle qué no puede añadir.
Hay cosas que ninguna sabe, pagues lo que pagues.
- Lo que lleva tu cocina. No conoce tus marcas, tus proveedores ni si la freidora es compartida. Por eso los alérgenos salen de tus fichas.
- Lo que te cuesta cada plato. Eso sale del escandallo, una hoja de cálculo con tus precios de compra y tus mermas. La IA solo te ayuda a pensar con esos números.
- Lo que cobra la competencia de tu calle. Si le pides precios de otros locales, se los puede inventar.
Y una regla que vale para todas. No pegues datos de clientes ni de empleados, como reservas con nombre y teléfono o nóminas. Para la carta no hacen falta. Lo explicamos en ChatGPT y protección de datos.
Si llevas un bar, una cafetería o un restaurante, en el Pack Hostelería con IA tienes 24 prompts como estos para la carta, las reseñas, Instagram, las reservas por WhatsApp, las ofertas de empleo y el menú del día, con un ejemplo resuelto en cada bloque y lo que hay que revisar antes de publicar.
Preguntas que nos hacen
¿Le pido a la IA que me ponga los precios?
No. No sabe lo que te cuestan las cosas ni cuánto cobra la competencia de tu calle. El precio sale del escandallo, una hoja de cálculo con lo que pagas por cada ingrediente, la merma y lo que va en el plato. Con esos números ya hechos, la IA sí te puede ayudar a decidir entre dos o tres precios redondos. Si aún no tienes escandallo, puedes empezar con nuestra plantilla gratuita.
¿Puedo poner “apto para celíacos” si el plato no lleva gluten?
Que una receta no tenga ingredientes con gluten no significa que el plato esté libre de él, porque depende también de la cocina, la freidora o la plancha. Por eso nuestro prompt prohíbe a la IA esas etiquetas. Si quieres ofrecer platos sin gluten, infórmate con la asociación de celíacos de tu comunidad.
¿Vale una carta solo con código QR?
El RD 126/2015 no habla de códigos QR. Lo que pide es que la información de alérgenos esté disponible, sea fácil de consultar y no le cueste nada al cliente. Si usas un QR, ten también una versión en papel para quien no tenga móvil o batería, y pregunta a sanidad de tu comunidad si tienes dudas.
¿Hace falta un curso de IA para hostelería?
Para lo que cuenta este artículo, no. Con un buen prompt y leer lo que devuelve antes de imprimir basta. Si en tu local varias personas usan la IA para trabajar, sí conviene que sepan dónde se equivoca y qué datos no se pegan nunca. El artículo 4 del Reglamento europeo de IA pide a las empresas que la usan medidas para apoyar esa formación, y la Comisión Europea aclara que no hace falta ningún certificado. Lo contamos en el apartado de política de uso de IA de este artículo.
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